Política: teoría y praxis

Las razones y las palabras

Hoy charlaba con un alumno sobre el concepto del logos aristotélico, ese fascinante y complejo entramado entre razón y palabra, díada inseparable que, obrando en conjunto y por inspiración natural, hacen al hombre un ser único en su tipo, como afirma el Estagirita. En La Política, asevera: “[La naturaleza] concede la palabra al hombre exclusivamente. Es verdad que la voz puede realmente expresar la alegría y el dolor, y así no les falta a los demás animales, porque su organización les permite sentir estas dos afecciones y comunicárselas entre sí; pero la palabra ha sido concedida para expresar el bien y el mal, y, por consiguiente, lo justo y lo injusto, y el hombre tiene esto de especial entre todos los animales: que sólo él percibe el bien y el mal, lo justo y lo injusto” (Libro I, Cap. I).

El logos es, por tanto, la cualidad que nos hace humanos, compuesta por dos manifestaciones de un mismo fenómeno: por un lado la razón que, alumbrada por la ética, nos permite emitir un cierto juicio. Por el otro, la palabra, en este caso comunicable (habrá palabras que no son tales), que expresa ese razonamiento.

Sucede que la naturaleza lo ha querido así: el logos se nos ha dado para compartir, para vivir en comunidad. Solo en la polis esta cualidad adquiere su plenitud y permite, por tanto, el encuentro con la felicidad, una felicidad profunda que hunde sus raíces en el espíritu. Yerra aquel que piensa que la sociabilidad humana es la de los simios o las abejas, afirma Aristóteles, es en realidad infinitamente superior, tan superior que constituye un tipo en sí mismo.

Me distingo aquí de Aristóteles cuando digo que no tengo pretensiones de un discurso ético hegemónico ni creo que todo lo que se diga es razonable. En cambio, pienso que muchas veces la razón no es más que la cobertura que justifica determinadas intencionalidades previas. Pero este ejercicio no me parece menor ni despreciable, mientras se halle abierto a la confrontación. Criticar y poner en crisis las estructuras asegura la movilidad.

El logos y sus componentes me parecieron buenos puntos de partida, porque no es más que razón-palabra en un ámbito comunal, y la esencia de un blog es, justamente, compartir. Este, en particular, pretende dejarles dudas, provocar críticas y cosechar también, cuando corresponda, algunas coincidencias.

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